El Estado es el conjunto de instituciones y organizaciones sociales económicas y políticas que se han creado históricamente
para regular y normar la vida de los individuos, familias, empresas nacionales o extranjeras, que residen en las fronteras de
un territorio reconocido como un país. Estado es pues diferente de Gobierno. Desde el punto de vista económico, el Estado
a través de un Gobierno puede utilizar la política monetaria, la política fiscal, la política industrial, etc., como
instrumentos para influir en la actividad económica: inversión, inflación, empleo, pobreza, con el fin de alcanzar
determinados objetivos tanto en el campo económico como en el social Su influencia no solo reside en el campo
macro económico sino también en la esfera de la micro económica al regular el mercado de trabajo, de bienes, a la empresa,
a las practicas monopolistas, etc. Lo cual puede tener fines de bienestar y crecimiento. El hecho importante es que
cualquier economía capitalista requiere de la presencia de un Estado y de un Gobierno.
El Estado nos importa, ya que de él dependen en gran parte el mayor o menor éxito del
desempeño económico. El mercado y el sector privado también participan en este proceso, juntos
Estado y mercado existen en las sociedades modernas como mecanismos de asignación y
distribución de los recursos con los que cuenta la sociedad.
A pesar de que en el mundo actual prevalece la idea de economía de mercado, en la mayoría de los
países existe un importante sector público, que se puede encontrar presente en todas las esferas
de la actividad económica.
El mercado no siempre se comporta de forma ideal para todos, de hecho no existe en nuestra
realidad un mercado competitivo absolutamente puro y perfecto. Como pudimos constatar con
anterioridad en el mercado existen monopolios, desempleo, inflación, distribución inaceptable de
los ingresos para los ciudadanos. Es aquí donde el Estado desplaza a los mercados al poseer y
gestionar ciertas empresas, regular la actividad económica, ejercer un gasto en bien de la sociedad y
gravar a los ciudadanos para desarrollar ciertas actividades.
El desarrollo económico no solo depende de las transacciones económicas realizadas en el mercado
por el sector privado, sino también de los bienes y servicios, de las leyes y las normas, de la
educación, del bienestar social y de la infraestructura que son proporcionadas por el Estado.
En el siglo XIX, durante “la era del laissez faire”, se impuso la idea, de que el Estado debía
intervenir lo menos posible en la actividad económica. Sin embargo desde finales del siglo XIX
aumentaron ininterrumpida-mente las funciones económicas del Estado en casi todos los países del
Norte América y Europa.
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